Algunos falsos mitos sobre la educación universitaria

Que la educación es algo primordial para nuestra vida adulta es algo que nadie discute, ni siquiera alguien como yo que apenas puede decidir qué quiere hacer con su vida un poco más adelante. Pero creo que estudiar y prepararse es muy importante, aunque tengamos en la universidad puestas unas ilusiones que en ocasiones nunca llegan a cumplirse. De cualquier forma, la especialización en cualquier tema que nos interese nunca está de más, eso por supuesto.

Lo mejor de esto es que, aunque la gran mayoría de las personas perciben esta afirmación como correcta, surgen no se sabe muy bien de dónde una serie de mitos que realmente son ridículos. Y si ya son así en sus orígenes, me hace gracia comprobar que, aunque queda claro que no tienen nada de real y que las cosas son muy diferentes en la práctica, no acaban de desaparecer, y hay personas que todavía los repiten como un mantra. Demos un repaso a algunos, para que veas que seguramente los habrás escuchado alguna que otra vez:

  • Una universidad sin fama, es una mala universidad: En la conciencia social todavía sigue marcando eso de la fama, y hay mucha gente que elige estudiar en esta o aquella universidad simplemente por lo que escucha de ella; si no escucha nada, entonces no hay que tenerla en cuenta. Craso error, es mejor informarse y juzgar por uno mismo, y realmente tomarse un tiempo para revisar todas las alternativas para la carrera que queramos estudiar.
  • Los profesores trabajan poco y ganan mucho: Pues ni tanto ni tan poco, esa es la verdad. El trabajo de un profesor no es sólo el que vemos en el aula, pues requiere mucho más tiempo fuera de ella para preparar las clases, corregir exámenes, seguir con su formación… Y si hablamos de sueldo, te aseguro no es desorbitado, ni en la universidad pública y ni siquiera en la privada.
  • Las clases con pocos alumnos tienen mejores resultados: Esto puede ser cierto en otras etapas educativas, pero te aseguro que es un poco ridículo en la etapa universitaria. De hecho, una mayor cantidad de alumnos en la clase asegura el debate, y puede ser enriquecedor intelectualmente hablando.
  • La educación privada es mejor que la pública: Ciertamente, no hay ningún dato objetivo que dé a entender que esto pueda ser así. Hay estudiantes brillantes procedentes tanto de la universidad pública como de la privada, y pertenecer a la segunda puede que te dé un falso abolengo o algo así o que haga que dispongas de más medios.. pero no te convierte en un buen estudiante sólo por su nombre.