La vida universitaria, una nueva experiencia

Está claro que lo que más preocupa a nuestros estudiantes universitarios de primer curso no es el cambio en sus rutinas de estudio, ni las nuevas clases, ni siquiera los programas o temarios de la carrera elegida. Aunque suene un poco frívolo, la mayoría de estos chicos y, sobre todo, chicas, lo que realmente tienen en mente es el aspecto social de la nueva etapa que emprenden: esto es, cómo comportarse y cómo ser aceptado, e incluso popular, con sus nuevos compañeros y profesores. Si no has ido a la universidad quizá esto te suene una tontería, pero si lo has hecho, seguro que lo puedes entender.

Es más, si además has sido un universitario reciente, has debido vivir esta situación, porque los tiempos han cambiado, y el qué dirán, ahora más que antes, pesa entre toda esta nueva generación de futuros licenciados. Y si hay un lado al que afecta más, como he señalado, ese es precisamente el femenino, ya que son ellas las que experimentan la mayor presión en este sentido, queriendo ser una más de toda la horda de universitarias que van a conocer, muchas veces sin el afán de sobresalir, pero siempre queriendo no ser menos. Y para ello, muchas eligen el camino fácil, así que conocer historias de universitarias follando a diestro y siniestro no es nada raro ni nuevo en cualquier facultad; sólo que a veces, aunque las llamen guarras y viciosas, no hay nada de eso, sino que tienen sexo con sus compañeros sólo para ser aceptadas y ser, en su idioma, sólo “una más”.

¿Creías que esto había pasado de moda, y que la liberación de la mujer había dado al traste con estas situaciones? Olvídalo, aunque desde luego hay que agradecer esa liberación, porque al menos sabes que las circunstancias pesan un poco menos en la vida de estas estudiantes, y que si acaban teniendo sexo con cualquiera de sus compañeros, o incluso de sus profesores que de todo hay, lo más seguro es porque así lo quieren. Y oye, presionadas o no por el entorno, si una se va a la cama con alguien que te gusta, pues nadie puede quitarte el placer que eso te da, algo muy importante a la postre si hablamos de la liberación sexual y el sexo libre y consentido.

Todo bien por ese lado, pero por otro no olvidemos lo que nos ha traído hasta aquí: el ansia de ser reconocidas como una más, e integrarse en la vorágine de la vida universitaria. Estas chicas piensan que tiene por delante varios años de carrera, que empezar mal a nivel de amistades y conocidos puede arruinar realmente su vida social, y que la universidad sólo es un tiempo limitado en la vida pero que realmente marca lo que está por venir después; así, no dudan en hacer cualquier cosa para montarse al carro de esa rutina estudiantil, que verdaderamente puede ser muy importante a nivel psicológico y pesar sobre nosotros en años posteriores, si no lo manejamos bien.

Luego, por este método del folleteo para ganar reconocimiento, hay quién realmente se vuelve famosa, aunque no se puede decir si es buena o mala fama (sospecho que más bien es en este segundo caso si acabas en boca de todos como una chica fácil, por más arcaico que suene el término). E incluso quien se hace celebre sin esperarlo, como una pareja que tuvo sexo en la UPV y acabó siendo trending topic en las redes sociales. Seguro que vieron como una aventura eso de colarse en la uni para tener sexo morboso, pero parece que no les salió muy bien la jugada, y es que nadie espera volverse famoso mientras a uno lo graban con su novia en el momento más íntimo… Pero en fin, si uno no comete errores con estas edades, ¿para cuándo lo va a dejar?,

Algunas carreras con muy poco futuro

Hace algunos años, aunque tampoco tantos, el tener un título universitario en el bolsillo te aseguraba un buen futuro, casi sin importar qué fuera en lo que te habías especializado. Ahora ya no es tan así, y realmente, hay un montón de estudios que aconsejan centrarse en las profesiones que se harán imprescindibles en un futuro, y dirigir nuestros conocimientos hacia ellas. Realmente, tras años metido en los libros y considerando el valor monetario que exige una carrera universitaria, es un factor a tener en cuenta.

Sin embargo, todavía hay por ahí gente romántica, que estudia lo que le apasiona sólo por el placer de aprender, sin importarle si al final su carrera tendrá salida o no. Desde aquí quiero darles mi enhorabuena, porque aún creen en la fuerza de la vocación y que siguiéndola podrán vivir con cierta seguridad y comodidad; pero según las estadísticas, estas son algunas de las carreras que la gente se empeña en estudiar pero que los conducirá al paro casi con toda seguridad:

  • Sociología: La sociología es el estudio de personas o grupos de personas, pero no ofrece ninguna habilidad que la mayoría de los empleadores consideren útil. El promedio de desempleo para una especialidad en sociología es de casi el 10% en comparación con otras carreras.
  • Historia: La mayoría de los que estudian Historia acaban como profesores o trabajando en museos si tienen suerte, pero no gracias específicamente a su título. Se calcula que esta carreta tiene un 18% de tasa de desempleo.
  • Relaciones Internacionales: Una licenciatura que realmente queda muy bien en papel, pero… totalmente inútil si además no eres bastante conocedor de varios idiomas.
  • Biblioteconomía y documentación: Realmente, en una época en la que todo está informatizado, y que incluso las bibliotecas físicas están en camino de desaparecer por falta de fondos o gracias a las nuevas formas del préstamo de libros o búsqueda de archivos de información, ¿qué utilidad puede tener un título así?
  • Periodismo: Realmente, y a pesar de ser una licenciatura que necesita mucha nota para acceder a ella y de se una de las que cursos posee, el tener el título no te conseguirá un puesto en ningún medio de comunicación si no lo complementas con estudios de idioma, experiencia en el extranjero, ofimática, lengua y literatura…
  • Filosofía: Una carrera hecha para las mentes profundas que realmente se interesan por el funcionamiento de todo lo que conforma el universo… Sólo que hay muchas disciplinas que se ocupan de estas cosas empíricamente, y de las que no se ocupan es que realmente no generan mucho interés. Más allá de una vida contemplativa, no reservará mucho más para el futuro.

Algunos falsos mitos sobre la educación universitaria

Que la educación es algo primordial para nuestra vida adulta es algo que nadie discute, ni siquiera alguien como yo que apenas puede decidir qué quiere hacer con su vida un poco más adelante. Pero creo que estudiar y prepararse es muy importante, aunque tengamos en la universidad puestas unas ilusiones que en ocasiones nunca llegan a cumplirse. De cualquier forma, la especialización en cualquier tema que nos interese nunca está de más, eso por supuesto.

Lo mejor de esto es que, aunque la gran mayoría de las personas perciben esta afirmación como correcta, surgen no se sabe muy bien de dónde una serie de mitos que realmente son ridículos. Y si ya son así en sus orígenes, me hace gracia comprobar que, aunque queda claro que no tienen nada de real y que las cosas son muy diferentes en la práctica, no acaban de desaparecer, y hay personas que todavía los repiten como un mantra. Demos un repaso a algunos, para que veas que seguramente los habrás escuchado alguna que otra vez:

  • Una universidad sin fama, es una mala universidad: En la conciencia social todavía sigue marcando eso de la fama, y hay mucha gente que elige estudiar en esta o aquella universidad simplemente por lo que escucha de ella; si no escucha nada, entonces no hay que tenerla en cuenta. Craso error, es mejor informarse y juzgar por uno mismo, y realmente tomarse un tiempo para revisar todas las alternativas para la carrera que queramos estudiar.
  • Los profesores trabajan poco y ganan mucho: Pues ni tanto ni tan poco, esa es la verdad. El trabajo de un profesor no es sólo el que vemos en el aula, pues requiere mucho más tiempo fuera de ella para preparar las clases, corregir exámenes, seguir con su formación… Y si hablamos de sueldo, te aseguro no es desorbitado, ni en la universidad pública y ni siquiera en la privada.
  • Las clases con pocos alumnos tienen mejores resultados: Esto puede ser cierto en otras etapas educativas, pero te aseguro que es un poco ridículo en la etapa universitaria. De hecho, una mayor cantidad de alumnos en la clase asegura el debate, y puede ser enriquecedor intelectualmente hablando.
  • La educación privada es mejor que la pública: Ciertamente, no hay ningún dato objetivo que dé a entender que esto pueda ser así. Hay estudiantes brillantes procedentes tanto de la universidad pública como de la privada, y pertenecer a la segunda puede que te dé un falso abolengo o algo así o que haga que dispongas de más medios.. pero no te convierte en un buen estudiante sólo por su nombre.

Historias de una universitaria primeriza

Que vaya por delante que esto de estudiar no es una de mis habilidades más exitosas; pero, entre esto y buscar un trabajo mediocre o mal pagado que tampoco me llene mucho, decidí seguir el consejo de mis padres y culturizarme, o, como ellos dicen: “meterme un título en el bolsillo“. Realmente, tampoco importa mucho qué carrera elegí, ninguna me llenaba y algunas me interesaban, así que hice una interesante mezcla de asignaturas de diferentes materias, y aquí me puedes ver, empezando un primer año en la facultad de… bueno, en ninguna y en muchas, digamos que en mí el término de “universitaria” se usa en todo su esplendor, pues hago uso de casi todo el campus universitario.

Y es que, por ahora, lo que más me interesa es, precisamente, ese concepto que todo el mundo tiene de los universitarios. Creo que en los últimos años hemos sido intensamente influenciados por esos estudiantes de grado que vemos en las películas norteamericanas, y aunque nosotros éramos bien distintos, nos hemos ido acercando a su concepto de universitarios. Y yo llegué a esta etapa queriendo saber si realmente esta paridad puede funcionar, o es sólo un intento idiota de emular una sociedad que para nada es tan perfecta como nos la imaginamos, tan imperfecta como pueda ser la nuestra. En realidad, se puede decir que mi paso por la facultad es más un experimento sociológico que el ansia por estudiar una carrera, según mi punto de vista y los objetivos que me han traído a ello.

Por ahora, lo único que me asombra es lo poco que se parece la rutina de los universitarios real a la que tenemos en mente. Para mí, poco ha cambiado desde mis días de Instituto, a no ser que ahora puedo entrar y salir del recinto de las clases cuando me da la gana, y la locura de los horarios que van cambiado casi cada mes. Pero nada que ver con esa angustia que se supone hay que tener, con libros de mil páginas cada uno que hay que memorizar, con cientos de apuntes que corregir, y una concentración absoluta en todo lo que sucede dentro de esas clases que muchos pensamos que eran así como auditorios, pero que en realidad no son tan diferentes a las de cualquier otro centro educativo. No, realmente, el funcionamiento académico de la Universidad no está dejando demasiada huella en mí, lo estoy tomando normalmente.

Ahhh… pero el aspecto humano, eso sí es otro cantar. Para una persona como yo, social por naturaleza y con tanta curiosidad por la gente que me rodea, realmente está siendo una experiencia eso de conocer a tanta gente diferente. Diferencias además en todos los sentidos: de edad, de género, de raza, de creencias… sí que puedo decir que la universidad me ha calado en este sentido. Y quiero seguir explorando todo esto.